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Black Lightning 1×2: «LaWanda»

Fer Ramirez

Conductora en Fuera de Foco y Fan Service. Storyteller, seriéfila, y saco de hiperactividad. Todos somos historias al final, sólo hay que asegurarnos de que sea una buena.

9 febrero, 2018
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Escrito por: Fer Ramirez

«Lawanda: The Book of Hope» establece la crudeza con la que Black Lightning seguirá su labor a lo largo de la temporada.

Muchas veces resulta que, tras la emisión de un gran episodio piloto, una serie se estanca o cae en picada. No obstante, y para sorpresa de la cadena CW, Black Lightning sabe cómo mantenerse relevante.

En un principio teníamos la exposición de un héroe que, si bien en el pasado había sido el salvador de una ciudad entera; ahora se dedica a su familia, y a proteger a los suyos solamente. El episodio anterior estableció los principios morales del personaje; y los motivos por los cuales no volvería a las calles a pelear por una justicia inalcanzable. No obstante, ahora las personas se dan cuenta de lo misterioso que resulta éste regreso, sobre todo cuando el héroe rescata sólo a las chicas Pierce. 

En este motel no sólo mantenían rehenes a las hijas de Jefferson; sino a una docena de jóvenes más, obligadas a prostituirse en nombre de los Cien. Una de ellas, hija de LaWanda White (Tracey Bonner). Ésto deja a Jefferson en una posición complicada: ¿Romper su promesa para proteger Freeland? ¿O dejar que el crimen cobre más vidas en la ciudad?

Peter Gambi, the guy in the chair, viejo aliado del superhéroe; insiste en que es momento de que Black Lightning traiga esperanza de nuevo. Mientras tanto, LaWanda planta su propia vigilancia fuera del Seahorse Motel; sin importarle las recomendaciones de la policía.

Black Lightning vuelve a dar un golpe directo a la mandíbula política. Pues ahora no sólo exhibe el abuso con el que nos familiarizaron al principio; sino la inutilidad de un sistema de justicia, mientras los malos hacen lo suyo. Se mantiene apegado a su línea de crítica social, y es por eso que se vuelve importante; porque no da un sólo paso atrás.

Los personajes, por pequeños que parezcan; están escritos honestamente, y por eso no sorprende el cariño inmediato que se le tiene a LaWanda. Es entendible la desesperación de la madre, y la impotencia de un humano por no poder salvar a sus hijos. La forma en que la mujer desafía toda posibilidad de salir con vida, la hace uno de los elementos más reales dentro de una serie que podría parecer centrada a fantasía.

Aunado a ésto, tenemos el factor personajes fugaces. Que es cuando un show o película, hace creer que sus personajes son realmente importantes para la trama futura; y que los mantendrán con vida varias temporadas, para luego ejecutarlos y cortar sus narrativas individuales… Algo así como Ned Stark en Game of Thrones.

Black Lightning emplea éste recurso y con ello logra dejar en claro hacia dónde nos dirigimos: A una ciudad (y una serie) que no conoce piedad. Ya que no sólo se deshace de LaWanda, luego de lograr que a la audiencia le importe su historia; sino de los dos villanos por los que el héroe está de regreso a la ciudad. Y si creíamos que Lala era el hombre a cargo de los Cien, Tobias Whale asfixia al dealer para delatarlo como un simple peón.

Por otro lado, quién ahora se vuelve un personaje favorito es Anissa Pierce; de quien seguramente veremos pronto un inicio de justiciera. Pues, tras un asalto en la farmacia, las habilidades de super fuerza de la chica salen a relucir.

Al final las cosas se resuelven; The Seahorse Motel es cerrado, gracias sacrificio de LaWanda y a Black Lightning. Aunque claro, ésto es sólo el inicio para lo que seguramente Tobias Whale pretende hacerle a la ciudad.

En conclusión…

Lawanda: The Book of Hope establece la crudeza con la que Black Lightning seguirá su labor a lo largo de la temporada; y creo que, para el statement que la serie pretende demostrar, está perfectamente bien.


Black Lightning. Nuevo episodio todos los Martes en Netflix. 

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Black Lightning 1×2: «LaWanda»

Fer Ramirez

Conductora en Fuera de Foco y Fan Service. Storyteller, seriéfila, y saco de hiperactividad. Todos somos historias al final, sólo hay que asegurarnos de que sea una buena.

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