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Cuties: ¿Cuál es su verdadero problema?

Alejandra Reyes

17 septiembre, 2020
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Escrito por: Alejandra Reyes
La película francesa Cuties (Mignonnes), escrita y dirigida por Maïmouna Doucouré, llegó el 9 de septiembre al catálogo de Netflix. Después de la controversia que surgió por la sinopsis de la historia, necesitábamos verla para entender lo que realmente representa.

Cuties es el título con el que llega la película francesa Mignonnes a Netflix, luego de que hace algunas semanas las redes sociales explotaran en contra de la plataforma de streaming debido la sinopsis y cartel con el que se anunció el filme, pues muchas personas argumentaron que promovía la sexualización de niñas menores de edad.

Cuties se estrenó en el Festival de cine de Sundance el pasado 23 de enero del 2020 y ganó el premio a la Mejor Dirección. La opera prima de Maïmouna Doucouré, en su primera presentación, obtuvo un importante reconocimiento que, desafortunadamente, se vio opacado por la controversia pública ante una inusual campaña publicitaria. Y también porque, para muchos, el resultado final de esta cinta resulta contradictorio a las idea original de la autora.

Cuties

¿Cuál es el verdadero problema con Cuties?

Cuties se centra en Amy, una niña de 11 años llena de inquietudes, que necesita de la aprobación de los demás para probar su valor como persona. Su historia, como pudiera ser la historia de cualquier otra niña de su edad, centra la trama en un proceso de autodescubrimiento por medio de patrones de imitación, haciendo mucho énfasis en el impacto que generan los medios digitales en las pequeñas protagonistas.

Cuties nos plantea una historia basada en la búsqueda de la identidad por medio de la inmediatez de las redes sociales. Apartir de otros; Amy, comienza a cuestionar lo que quiere en su vida, y en el camino aprende a reconocer quién es realmente, y aprende a reconocer y reconciliar la imagen interna que debe guardar frente a su familia, y la imagen externa que brinda a los demás.

La trama logra contrastar la realidad de una sociedad educada por la tecnología y plantea contrastes importantes en el impacto que tienen en los jóvenes. Sin embargo, el verdadero problema radica en sus escenas y las actividades que exhiben las actrices.

Las escenas donde aparecen las niñas de Cuties, están identificadas por la sociedad como actitudes y acciones permitidas solamente a personas adultas, como lo son las imágenes vulgares del baile erótico que las niñas imitan. La idea supuestamente es denunciar la cultura que las orilla a repetir estas acciones para demostrar autonomía. Pero la crudeza y explicitud con las que se presentan nos hace preguntarnos: ¿Hasta qué punto se tiene que someter a actrices menores de edad a realizar estos actos en aras de criticarlos?

La representación de niñas de 11 años, y hacemos hincapié en la edad de las protagonistas porque incluso como actrices, las colocan en un escenario que parece romantizar las imágenes que pretende criticar. Al grado de dejar la idea de que es posible alcanzar la felicidad en tanto más adulta seas. Y, de cierta forma, a veces se siente que se están justificando actos que responden a situaciones reales, en una sociedad gobernada por la apariencia y la sexualidad, y que muchas veces provocan actitudes de violencia hacia la mujer.

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Póster de Cuties

La película avanza con momentos detonantes que van reforzando todo por lo que a los usuarios les había molestado la sinopsis del filme. Lo más peligroso continúa siendo el valor que les dan a las protagonistas en la película a partir de su cuerpo.

Cuties es una muestra de la nueva sociedad popular que vive inmersa en las apariencias que exponen las redes sociales, donde impera la lucha por la aceptación y el reconocimiento. Y trata de exponer la intención de las niñas por defender su libertad de expresión, pero al mismo tiempo, expone situaciones, como el tipo de baile que ejecutan, que perpetúan la exposición de las niñas a situaciones inadecuadas y poco representativas del ideal de una libertad sana.

La intención de la película tenia como fin visibilizar la forma en la que la sexualización de las niñas y mujeres en la cultura pop, y cómo eso afecta el desarrollo de las infantes en sus cuerpos, pensamientos y el entendimiento de situaciones que no pueden controlar porque no las conocen, como lo es su desarrollo biológico.

El ejercicio del filme toma sentido con Amy regresando a ser niña, porque aunque en esencia realmente nunca dejó de serlo, las circunstancias la orillaron a creer que existía una forma de crecer para ser escuchada y valorada. Pero falla por la interpretación que toman las escenas a partir de momentos que solo sexualizan el cuerpo de las niñas.

Y si bien la cinta buscaba reflejar la lucha interna de Amy con sus emociones, la termina orillando a medir su valor a través de cómo era vista ante los demás, opacando poco a poco la forma en que ella se percibía, llevándola a la infravaloración, lo cual repercute en su desarrollo.

Probablemente sí era posible rescatar el fin ultimo de la cinta, pero no por medio de escenas que exhiben y perpetúan todo sobre lo que se pretendía invitar a reflexionar al espectador.

Al final Amy nos regala la sensación de la irrealidad de lo vivido, recordándonos lo importante que es ser niño y crecer a tu propio ritmo.

El resultado de un mensaje sin claridad

Dentro de la trama existen aspectos para explicar el «comportamiento rebelde» de las protagonistas: la separación de una familia, la soledad, el descuido y la complacencia. Especialmente dentro de la experiencia musulmana de Amy, quien a través de los abusos que sufre su madre en su nuevo matrimonio, se critica la sociedad machista y cómo afecta en el crecimiento de los infantes.

Por su parte, Angélica, compañera de baile de Amy, no cuenta con supervisión porque sus padres pasan mucho tiempo trabajando y da por hecho que no es importante para nadie, sentimientos que se alimentan por la pésima relación que tiene con su hermano. Y en el caso de Yasmine, es una niña a quien su madre parece no preocuparle lo que hace sola en su habitación.

Sin embrago, estas razones no logran sentar una base que sostenga la forma en que terminan mostrando la hipersexualización infantil con mensajes fuertemente explícitos. Tristemente, la trama pretendía apostar por un argumento feminista, en donde se celebrara la libertad de decidir y el cuerpo de las niñas. Pero para estos fines, hubiera aportado mucho más la supervisión adulta o un modelo dentro de la película que orientara sus propósitos.

Cuties

Las escenas que buscaban representar un movimiento de libertad de expresión, terminan siendo las más perturbadoras e inconcebibles; justificando así cada acción con una reacción equivoca, que aleja la intención de apelar por un cambio que trascienda la realidad de la mujer, pero sobretodo de la defensa y cuidado de las niñas.

Cuties resulta una cinta que requiere atención a los detalles para comprender el proceso de su argumento, pero no es lo suficientemente fuerte para justificar todo lo que conlleva exponer a menores de edad a ese tipo de escenas.

¿Qué opinan Cinéfilas y Cinéfilos? ¿Ustedes vieron Cuties?

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Una Respuesta a “Cuties: ¿Cuál es su verdadero problema?”

  1. Avatar
    Ruben Santos

    Creo que el mensaje de la película debe ser «Dejen a los niños disfrutar su infancia» y debe aplicarse a cualquier raza, religión o credo. La película peca de convertirse de una forma de mensaje con conciencia a un problema social a ser combustible de deseos para degenerados, las tomas y bailes debieron haberse reducido a salir lo menos posible en pantalla o buscar otra forma de plasmar la idea. En resumen una buena idea, mala ejecución, pésimo resultado.

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