Escrito por:

Rashomon: La (des) esperanza en la humanidad

Alejandro Ohtokani

Un romántico-crítico de la vida. Fanboy de Bergman y Walter Mercado.

26 agosto, 2020
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Escrito por: Alejandro Ohtokani
Rashomon compone un rompecabezas indescifrable que dialoga sobre la dualidad de nuestra existencia. 

Recuerdo el día que en preparatoria leí por primera vez In a Grove de Ryunosuke Akutagawa, un cuento corto que me provocó amplia intriga y deseo por explorar más sobre lo sucedido en aquel relato. Afortunadamente, tales ansias encontrarían respuesta gracias a una nota al pie de las fotocopias proporcionadas por la profesora, en donde se acotaba que dicha historia fue retomada para realizar una película dirigida por un tal Akira Kurosawa. 

Rashomon fue mi acercamiento a una de las filmografías más representativas en la historia de Japón y del séptimo arte, Seven Samurai o Ikiru fueron algunos de los largometrajes que marcaron mi afición al cine y al parecer no sólo la mía, sino también la de cineastas como Bergman, Scorsese o George Lucas. Este último retomando los combates con espadas de sus samuráis en Star Wars.

En la actualidad, debo confesarme más aficionado a la obra de Ozu o Koreeda en cuanto al país nipón se refiere, sin embargo en mi memoria siempre estará presente el trabajo de Kurosawa, por lo que hoy a 70 años de su estreno, hablemos sobre el filme que dió a conocer la cinematografía japonesa al occidente: Rashomon.

Rashomon

Rashomon: Una Historia única

La película se centra en las diversas declaraciones otorgadas por los testigos y personas involucradas en el asesinato de un samurái y la violación de su esposa, donde el principal sospechoso es el bandido Tajomaru. 

A partir de esta premisa, Kurosawa entreteje una trama en la cual la persona espectadora es el juez. Los testimonios apuntan su mirada a la nuestra y por lo tanto, la resolución del caso recae en nuestros hombros. Sin embargo, la faena no es sencilla, todas las historias se contradicen y realmente no parece haber una respuesta correcta. 

Cada historia recae en los intereses personales y subjetividad de sus protagonistas: Tajomaru relata lo sucedido de manera que su hombría no se vea cuestionada, una batalla gloriosa de la que sale victorioso y donde sus encantos son irresistibles para las mujeres. Mientras qu,e a su vez, el samurái defiende su honor, su esposa conocedora que todos señalan su belleza como catalizadora del problema, se presenta arrepentida de lo sucedido.  

Inclusive la historia del leñador, la cual pareciera más verosímil, pues presenta a cada uno de las/los personajes con sus claroscuros y el desenlace ridículo y tenso, bajo una atmósfera que respira miedo, pareciera ser propio de la naturaleza humana. Pero la omisión de detalles que lo comprometen con un objeto robado en el acto, nos hace dudar sobre la veracidad de lo “sucedido”.

Rashomon

¿La Obra Maestra de Akira Kurosawa?

El largometraje cuenta con elementos que serán una constante en el cine de Kurosawa: las interpretaciones grandilocuentes de Toshiro Mifune y Takashi Shimura, el hombre del eterno rostro perturbado.

Además de una poética narrativa visual que basa su ritmo en el movimiento, la repetitiva composición de planos tridimensionales en atmósferas que se perciben vivas y un juego de claroscuros en la fotografía que representa la dualidad moral/ética que constituye a sus protagonistas. 

Precisamente, la temática sobra la que dialoga Rashomon es sobre esto último, lo realmente importante no gira en torno a los detalles sobre como se desarrolló el crimen, sino lo que en esencia simboliza: una humanidad que se comporta como animales, donde la mentira se impone para ocultar la fragilidad de nuestra existencia y el egoísmo/violencia prevaleciente. El templo derruido y la llovizna que lo atosiga como metáfora de tal decadencia. 

Sin embargo y aún cuando el leñador se ve desenmascarado como un bandido más, durante todo el metraje lo hemos visto cuestionarse y replantearse su moralidad/ética, por lo que en el momento que se ofrece a cuidar a un bebé que se ha quedado sólo, el sacerdote vislumbra un atisbo de bondad en nuestra existencia y por lo tanto esperanza en la misma. La salida del susodicho personaje del templo y el final de la lluvia, parecen indicar una opinión similar. Quizá “no podamos conocer la verdad, pero siempre podemos ser mejores»

¿Qué opinan, Cinéfilas y Cinéfilos? ¿Ustedes ya vieron Rashomon?

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Rashomon: La (des) esperanza en la humanidad

Alejandro Ohtokani

Un romántico-crítico de la vida. Fanboy de Bergman y Walter Mercado.

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