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Rebeca: ¿Una película que se queda a Medio Camino?

Fanny Llamas

Nací en una película de Miyazaki y quiero morir en una de Paolo Sorrentino. Creo en la magia de la metáfora. Guadalajara Jal.

26 octubre, 2020
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Escrito por: Fanny Llamas

Cualquier reboot o remake en el cine y las series será comparado con su versión anterior, es inevitable. La intención es distinta en cada caso: Un homenaje con claros guiños a su obra original, el resignificar a los personajes en una época diferente, o dar continuación a una historia. No importa cuál sea la función, un reboot o remake debe ser analizado también como una producción independiente, ya que en muchos casos, las comparaciones limitan.  En resumen: Toda cinta debe tener el poder de sostenerse por sí misma.

En este ambiente, Netflix dio espacio en su plataforma a la nueva adaptación de Rebeca, novela homónima de Daphne Du Maurier, que es a la vez un remake de la cinta de Alfred Hitchcock en 1940. Protagonizada por Lily James y Armie Hammer, y dirigida por Ben Wheatley, nos narran la historia de una dama de compañía que se casa con un hombre adinerado, dueño de la mansión de Manderley, sin saber que vivirá bajo la sombra del fantasma de su ex esposa. Un sinfín de remakes logran posicionarse y ser apreciadas como cintas independientes. Ahí tenemos por ejemplo a Charlie y la Fábrica de Chocolate en 2005 o The Thing en 2011. Rebeca no va por el mismo camino.

Más allá de las posibles comparaciones con su antecesora, la cinta se quedó a la mitad del camino de ser algo. ¿Quiso ser tantas cosas, que al final no fue nada? ¿Por qué Rebeca no logra su cometido?

Crisis de Identidad

¿Por qué parece que el equilibro entre los tres actos por los que está compuesta la cinta es inestable? Da la impresión de que la cinta se quedó a mitad de camino entre ser un thriller psicológico y un melodrama. En su primera parte, la cinta pretende mostrar el instantáneo romance basado en las ganas de escapar y la ilusión por el amor de la joven que trabaja para una mujer rica.

El encuentro de Maxim y la joven transmite la frescura y diversión del enamoramiento. El enfrentamiento de la pareja con una mujer contemporánea cuya vida soñada con un millonario fue robada por su propia criada, se nutre con las actuaciones de Lily James y  Ann Dowd. El problema llega cuando acaba la introducción y la cinta le presta más atención a los personajes que estarán a cuadro el 90 por ciento de la película.

Rebeca

En la segunda parte, la joven enfrenta las huellas que ha dejado Rebeca, la fallecida esposa de su nuevo marido, en la mansión y más aún en quienes la habitan. Todo el mundo parece restregarle en la cara la perfección de la ex mujer de su nuevo esposo. Esto, junto con el «secreto» que aparentemente guardaba la difunta dueña y que sólo sabe la ama de llaves, la señora Danvers, así como la torpeza de la nueva con la que la nueva Señora Winter maneja la casa y su nuevo matrimonio, terminan detonando en un marcado síndrome del impostor que daña a la protagonista.

A partir de esto, la cinta se pierde entre momentos que pretenden darle rasgos de thriller, como un par de jumpscares mal logrados y escenas donde la señora Danvers pretende lucir terrorífica amenazando a la joven. El momento más acercado a lograrlo, nos muestra a la joven postrada en medio de un montón de espejos y al ama de llaves alimentando su inseguridad hablándole de la ex esposa de su marido.

El problema es que la escena no dura más de dos minutos, las palabras de la mujer son monótonas y no señalan más allá de cómo “Rebeca era perfecta y nadie se le comparará nunca” sin especificar nada o recargarse en alguna situación concreta. Lo que pudo haber sido la escena más intensa de toda la cinta, se queda bastante corta.  

Rebeca

Por otro lado, los ataques de celos de la nueva señora de Winter por Rebeca terminan dotando a la cinta de tintes melodramáticos, pero la cinta no parece enfocarlos lo suficiente. Tenemos un par de escenas donde se sale de sus cabales al sentir celos de la ex esposa de su marido, pero duran tan poco y sus palabras son tan superficiales a la emoción, que termina por pasar desapercibido. Al final no queda claro si es un thriller con tintes de melodrama, o un melodrama con tintes de Thriller. Lo seguro es que no logra encajar en ninguna de las dos.

Una cinta Superficial

Así es Rebeca, una cinta que ni como thriller psicológico, ni como melodrama alcanza construirse totalmente. Aun cuando la cinta se luce en técnica: con encuadres, paisajes, vestuarios, una paleta de colores fría que ambienta a la perfección y escenarios que denotan elegancia, las actuaciones y el guion se quedan tan planos que no consigue salvarla. Y no sólo eso, las mismas cuestiones técnicas parecen lucir, pero no tener una intención. La película está llena de escenas que pudieron llegar a generar un ambiente poderoso, pero los encuadres y movimientos no fueron aprovechados.  

Por otro lado, las actuaciones de Armie Hammer (Maxim) y Kristin Scott Thomas (La Señora Danvers) tienen un desarrollo tan pobre, que es casi imposible definir sus emociones. Tanto, que al final caen en lo robótico. La señora Danvers se mantiene todo el tiempo dentro de un papel controlador que eventualmente intenta quebrarse en el descubrimiento de sus verdaderas emociones, pero no produce ni un atisbo de empatía. Sí. Hablo del clásico personaje frío que al final logra empatizar con el espectador al justificar su mal comportamiento con su dolor, pero esta vez no funciona en lo más mínimo.

Rebeca

Aunque Lily James tiene mejor impacto, la falta de empatía con los demás personajes hace que incluso las pérdidas al final de la cinta, tanto humanas como materiales, no impacten en el público. Esa escena del Si pudiera definir a la cinta en una palabra sería: superficial, en todo aspecto. Todo parece una sucesión de acciones faltas de corazón y lo único que queda es disfrutar del ambiente tétrico que envuelve la cinta la mayor parte del tiempo.

Rebeca (2020) es un ejemplo perfecto de una cinta cuya técnica cuidada, por ser poco intencionada, no logró lucirse, que en conjunto con el poco impacto de las actuaciones y la poca claridad de lo que pretende ser, da como resultado una película superficial.

Cinéfila o Cinéfilo, ¿ya viste Rebeca? ¿Cuál es tu opinión de este remake? ¡Déjanos tu comentario!

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Nací en una película de Miyazaki y quiero morir en una de Paolo Sorrentino. Creo en la magia de la metáfora. Guadalajara Jal.

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