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El 2 de Octubre: ¿Cómo afecto al cine Mexicano?

Alejandro Ohtokani

Un romántico-crítico de la vida. Fanboy de Bergman y Walter Mercado.

2 octubre, 2020
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Escrito por: Alejandro Ohtokani

Lo suscitado en Tlatelolco el 2 de Octubre marcó a toda una nación y a su cine

El 2 de Octubre de 1968 se suscitó uno de los episodios más oscuros en la historia de México: a las 18:10 hrs, un helicóptero que sobrevolaba la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, lanzó una bengala sobre el mitin convocado por el Consejo Nacional de Huelga (CNH) que reunía -según datos de la revista Nexos– a más de 15 mil personas, entre quienes se encontraban mujeres y hombres que se desempeñaban como estudiantes, periodistas u obreros. 

La luz que cayó de los cielos, fue un aviso a las fuerzas militares que rodeaban el lugar, para comenzar un ataque indiscriminado contra las personas asistentes, capturar a los líderes del movimiento estudiantil y así, a 10 días del inicio de los Juegos Olímpicos en el país, dar por finalizadas las protestas que pudieran dañar la imagen de sus gobernadores ante el mundo. 

Tal acto, dejó sin vida a un alto número de personas, llevó a muchas otras a la cárcel y el gobierno de manera ruin estableció la política del miedo sobre quienes simplemente  expresaban su inconformidad ante el panorama nacional.

2 de Octubre

Hoy, a 52 años del reprobable evento, las palabras de Elena Poniatowska en La noche de Tlatelolco continúan vigentes: “todavía fresca la herida, todavía bajo la impresión del mazazo en la cabeza, los mexicanos se interrogan atónitos”. 

Al cineasta icono de la Nouvelle Vague: Jean-Luc Godard, suele atribuírsele la siguiente frase: “El cine no es un arte que filma la vida, el cine está entre el arte y la vida”. En base a tal premisa, podemos entender las temáticas que posteriormente se reflejan en pantalla grande, por lo que aquello sucedido el 2 de Octubre, no sólo marcaría a las personas involucradas, sino al mismo cine mexicano. 

El séptimo arte sería uno de los canales por los cuales la colectividad buscaría dialogar sobre lo sucedido: desarrollar y quizá responder sus incógnitas o denunciar los infames eventos. 

2 de Octubre

Desde la protesta

Sobre lo segundo, se suscita el documental El grito, donde posterior al apaleamiento por parte de granaderos hacía estudiantes de la vocacional 2 y 5, sumado al posterior encarcelamiento de otros compañeros y las huelgas anunciadas por la UNAM e Instituto Politécnico Nacional (IPN), diversos alumnos del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) tomaron las cámaras de 16 mm y comenzaron a filmar todo lo relacionado al movimiento. 

Tras un total de 8 horas de metraje que compone los meses Julio a Octubre -temporalidad en que ocurrieron las protestas-, Leobardo López Arretche dio forma al  documental colectivo que encapsula lo acontecido.

Se trata de un documento poco virtuoso en lo técnico, pues algunos de los estudiantes que grabaron no contaban con el conocimiento/habilidad o el mismo equipo para realizar esta actividad, por lo que la calidad de imagen y sonido resulta muy dispar. Se filmó con más corazón que cabeza. La narrativa literal / lineal y el montaje que sobrepone largos discursos o las narraciones de la reportera italiana: Oriana Fallaci sobre secuencias o fotografías, resultan reiterativas y por lo tanto puede complicar su visualización. 

2 de Octubre

Sin embargo, lo captado en esta cinta me remite a aquella inquietud que hizo pasar Agnès Varda -maestra de los pupilos de la Nouvelle Vague– de realizar fotografía a hacer cine, pues por lo menos en mi caso, la imagen fija se queda corta a nuestra humanidad en movimiento. 

Por lo que observar y escuchar los cánticos en las protestas, dota de vitalidad a sus protagonistas, permitiendo una mayor identificación y empatía con sus molestias. A la vez que aterra el cinismo con que militares recorrían armados y hasta subidos en tanques las calles principales de la cuidad, mientras la voz del entonces presidente Díaz Ordaz validaba cualquiera de sus actos en nombre de “restaurar el orden y brindar seguridad al país.” Secuencias que harían más sombrío el desenlace en la Plaza de las Tres Culturales.

2 de Octubre

Frente a la censura

La matanza acontecida aquella tarde frente al edificio Chihuahua  estaría presente en el memoria colectiva de la nación. Por lo que en 1988, Xavier Robles y Guadalupe Ortega coescribieron un guión titulado Bengalas en el cielo, el cual captó la atención de una de las más grandes actrices en la cinematografía nacional: María Rojo, el director Jorge Fons y el intérprete Hector Bonilla.

Antes de comenzar el rodaje, estos últimos se reunieron con Fernando Macotela, a quien por sus contactos en la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC) le pidieron investigar si habría posibilidad de realizar la película. Él les contestó rotundamente que era imposible porque hacía referencia al ejército. 

Frente a la negativa decidieron filmar clandestinamente. El guión facilitaba dicha intención, pues inspirados en Alien de Ridley Scott, donde el monstruo es sugerido durante la mayor parte de la cinta, lo sucedido el 2 de Octubre únicamente sería recreado a partir de lo sonoro. 

2 de Octubre

La historia de la renombrada Rojo Amanecer, gira en torno a una familia de la clase media que habita en el edificio Chihuahua, y quienes se ven involucrados en los eventos de la susodicha fecha,  tanto indirecta como directamente, pues los hijos de la misma -interpretados por los hermanos Bichir- participan en el movimiento. 

Fueron tres meses de rodaje abrupto, sin sueldo y en un foro no profesional pero de ambientación verosímil gracias al diseñador de arte Helmut Dreiser. Al observar la cinta son perceptibles las complicaciones de origen: el sonido no es claro, la propuesta en cámara es sencilla pues en la mayoría de casos permanece inmóvil, su trama funge bajo el arquetipo de los tres actos y el exposition compone personajes literales. A pesar de esto, la cinta entreteje protagonistas con quienes es sencillo compenetrarse, y por lo tanto experimentar con las/os mismos su preocupación ante la tragedia que se vislumbra inevitable. Cuando esta misma sucede, el dolor es compartido. 

Independientemente de sus virtudes y fallas, una cosa es realidad, este filme suponía llevar a la esfera pública una de las temáticas que más le incomodaban al gobierno, y por lo tanto querían mantener en el absoluto oscurantismo.

Bonilla convenció a un trabajador de los estudios Churubusco para que revelará los rollos en secreto. La edición y postproducción ocurrieron sin mayor contratiempo en las oficinas de uno de sus productores: Valentín Trujillo. Sin embargo, el problema vendría a la hora de buscar la exhibición comercial del filme, pues debía ser aprobada por la RTC. 

Aunque la Ley de Reglamento de la Industria Cinematográfica vigente en aquella época, decretaba en su artículo 67 que su aprobación o negación en cuanto a distribución se refiere, debía dar respuesta máximo en tres días hábiles, la película estuvo enlatada durante 6 meses. 

En ese periodo y cada vez que contaban con la oportunidad, Xavier Robles o María Rojo exigían públicamente una solución a la directora de Cinematografía: Mercedes Zertuche, además del gobierno federal. Inclusive, Hector Bonilla llegó a mencionar que haría una función en el Auditorio ‘Che Guevara’ de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM, donde regalaría el largometraje para que fuera difundido. 

2 de Octubre

Ante las presiones y con la intención de mostrarse liberal, Carlos Salinas de Gortari se reunió con un grupo de intelectuales a observar la obra, uno de ellos era el mismísimo Gabriel García Márquez. Al final aceptó que se distribuyera, pero debían ser cortados 100 segundos del metraje, en donde se referenciaba el papel del ejército en la masacre, entre las secuencias omitidas se encontraba el final. Hubo acuerdo y la película fue un éxito en taquilla y crítica, recaudó 726 millones de viejos pesos -500 mil dólares en la actualidad y en 1991 se llevó nueve premios Ariel. 

Pero la victoria no fue parcial. Antes de enfrentarse a la RTC, Trujillo envió una copia a Texas por si se les ocurría enlatar el largometraje. Y curiosamente, paralelamente a su presentación en salas, el filme comenzó a distribuirse sin censura de manera pirata en Tepito. 

Aunque el negativo original se encuentre actualmente en manos de Carlos Slim, razón por la cual la restauración de la Filmoteca de la UNAM se trata de la versión censurada, la obra encontró su manera de abrirse paso en el público, burlando la desaprobación federal y cuestionando a la milicia bajo la cual el gobierno enarbola su poder represor.

2 de Octubre

Los rollos perdidos

En 2012, el director Gibrán Bazán demostraría que la herida del 2 de Octubre aún se encuentra abierta, abordando mediante Los Rollos Perdidos una historia poco conocida de aquella época: Luis Echeverría Álvarez, quien fue Secretario de Gobernación en el sexenio de Díaz Ordaz, contrató al cineasta Servando González para filmar todo lo relacionado al movimiento estudiantil en el 68, incluida aquella tarde fatídica en Tlatelolco, donde el mismo realizador afirma con cinismo que vió todo, pues desde la mañana había emplazado 8 cámaras en distintos puntos de donde se suscitaría la matanza.

Posterior al revelado de los 14 rollos que incluían 8 horas de metraje de aquel día, una comitiva con aspecto militar exigió la entrega de los mismos. Sin embargo, nadie reclamó las pruebas impresas para llegar al resultado final, y el cineasta realiza la hipótesis, que dicho material se enlató y envío a las bóvedas de la Cineteca Nacional, por lo que el incendio de la misma en 1982: una de más grandes pérdidas de archivo fílmico en la historia, podría estar relacionado a la presencia de lo rodado por  Servando en el 68. 

Si desean conocer el final de esta historia, el largometraje se encuentra disponible de manera gratuita en Youtube

Aunque nuevamente se trata de una producción cinematográfica anquilosada a una narrativa formal: pues ocurre de manera lineal, utiliza el recurso de la cabezas parlantes intercaladas con stock que le permita avanzar en la temática, aborda desde una nueva arista una problemática que continua vigente, pues los culpables nunca fueron enjuiciados, y resulta aún más maquiavélico que filmaran lo sucedido, como  manera de regresar a la escena del crimen. 

Más recientemente también hemos tenido otras ficciones que abordan lo sucedido en la Plaza de las Tres Culturas, como la ficción Tlatelolco, Verano del 68 ó la serie de Amazon: Un Extraño Enemigo. Demostrando que el 2 de Octubre es un hecho que continua vigente en la memoria nacional. 

Los tiempos cambian, también sus gobernadores/partidos políticos al mando, pero lo suscitado frente al edificio Chihuahua, en esencia se ha repetido constantemente en la historia mexicana y su cine. El Halconazo del 71 en Roma, la desaparición de  43 normalistas en El paso de la Tortuga, el asesinato por parte del ejército  a estudiantes en Hasta los Dientes, la complicidad del Estado y narcotráfico en Tempestad o Libertad del Diablo

Fórmula y resultado son los mismos: manifestaciones sociales ante problemas ocasionados e ignorados por el gobierno, fuerzas armadas usadas como carne de cañón, que utilizan toda la brutalidad existente para apaciguar las mismas, vidas robadas, culpables libres y mucha incertidumbre. A ello se debe la insistencia del cine en tales eventos y por eso, el 2 de Octubre no se olvida. 

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Alejandro Ohtokani

Un romántico-crítico de la vida. Fanboy de Bergman y Walter Mercado.

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